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FASINPAT: Una fábrica que pertenece a la gente - Por Marie Trigona

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10-09-2009

FASINPAT: Una fábrica que pertenece a la gente

 

Ircamericas



 Los trabajadores de la más grande fábrica controlada por sus trabajadores en Argentina están celebrando una solución legal definitiva a una lucha de nueve años por el derecho a trabajar y a la auto-determinación de los trabajadores. La legislatura provincial de Neuquén votó a favor de la expropiación de la fábrica de cerámicos Zanón, dando a la cooperativa de trabajadores FASINPAT el derecho a dirigir la planta definitivamente. Desde que los trabajadores ocuparon Zanón en 2001, han montado con éxito un sistema de conducción por los trabajadores, han creado empleos, duplicado la producción de cerámicos, apoyado proyectos comunitarios y sido punta de lanza en una red de más de 200 empresas recuperadas. Zanón, que cambió su nombre a FASINPAT o Fábrica Sin Patrones, puede ahora continuar la producción sin la amenaza de desalojo de su fábrica. Manifestación de los trabajadores de Zanón.

Photo: radiouniversidad.wordpress.com

Zanón, todavía la más grande fábrica de cerámicos de Latino América, está ubicada en la provincia patagónica de Neuquén, una región con ricas tradiciones de la clase trabajadora, historia y mística, rodeando al desierto rojo, ricos bosques y cristalinos lagos. Los trabajadores declararon oficialmente a la fábrica bajo control obrero en Octubre del 2001, luego de un cierre definitivo por parte de los dueños de la fábrica.

En Argentina más de 13.000 personas trabajan en fábricas y empresas ocupadas, conocidas también como empresas recuperadas. Estos lugares, que suman más de 200, van desde hoteles a fábricas de cerámicas, fábricas de globos, fábricas de trajes, negocios de imprenta y compañías de transporte, así como otros muchos negocios.

La mayoría de las ocupaciones ocurrieron siguiendo a la crisis económica nacional del 2001, cuando los niveles de desempleo subieron por encima del 25% y los niveles de pobreza rondaron en más del 50%. Zanón, como una de las ocupaciones de fábricas primeras y más grandes, se convirtió en un símbolo para millones de trabajadores que perdieron sus empleos durante la peor crisis económica de Argentina, en la que miles de fábricas cerraron. La cooperativa ha comprobado que las fábricas pueden producir sin patrones.

Victoria Legal

Poco después de la media noche del 13 de agosto, la legislatura, controlada por el partido de derecha Movimiento Popular Neuquino (MPN), votó a favor de la ley para expropiar la fábrica de cerámicos Zanón. La ley de expropiación fue aprobada por 26 votos a favor y 9 votos en contra. Miles de simpatizantes de otras organizaciones obreras, grupos de derechos humanos y movimientos sociales, junto con familias enteras y estudiantes, se unieron a los trabajadores mientras esperaban afuera de la legislatura provincial, en la ciudad capital de Neuquén. Muchos activistas de Buenos Aires viajaron 619 millas hasta Neuquén para apoyar la lucha de FASINPAT por la ley de expropiación incluyendo a trabajadores de la fábrica de trajes Bruckman, manejada por trabajadores, del ocupado hotel Bauen, representantes del sindicato de obreros del sistema de trenes subterráneos y empleados de hospitales públicos.

"Cundo nos enteramos que iban a votar, llamamos a los que nos apoyan. 3.500 personas participaron en la protesta, incluyendo movimientos sociales, organizaciones de derechos humanos, maestros, sindicalistas", dijo Jorge Bermuda, un trabajador veterano de la fábrica en una entrevista con el Programa CIP Américas en Buenos Aires.

A pesar de los fuertes vientos del desierto patagónico, cientos esperaron la decisión final legislativa, acurrucados alrededor de fogatas. Mientras la legislación era votada, los grupos de apoyo miraban a través de una pantalla que transmitía fuera del edificio gubernamental. Los espectadores se reunieron temerosos e inmediatamente se unieron para celebrar con los trabajadores sin patrones. Fornidos ceramistas en sus ropas de trabajo color beige y chaquetas azules con el logo FASINPAT bordado, se abrazaban entre sí con lágrimas y alegría, liberando la preocupación y felicidad de la larga lucha por el control de la fábrica.

"Esto es increíble, estamos tan felices. La expropiación es un acto de justicia", dijo Alejandro López, Secretario General del Sindicato de Ceramistas, embargado por la emoción de la victoria. "No olvidamos a la gente que nos apoyó en nuestros momentos más duros, ni a las 100.000 personas que firmaron la petición apoyando nuestra ley".

Los trabajadores dieron crédito al apoyo de la comunidad por hacer que el objetivo de expropiación se hiciera realidad. "El voto no fue sólo la victoria de los 470 trabajadores de Zanón, o de los 150 obreros originarios que tomaron la planta, sino la victoria de toda una comunidad que nos brindó su apoyo", dijo Bermuda. Durante el debate de la ley, los diputados tomaron nota del hecho que más de la mitad de la población apoya la expropiación de la fábrica en manos de los obreros.

Aparte de una victoria política, la expropiación de la planta Zanón sienta un precedente legal en términos de legislación a favor de otras cooperativas de trabajadores que han tomado control de empresas cerradas por sus dueños. La ley votada en Neuquén es la primera expropiación sin reembolso por parte de los trabajadores; el estado pagará la deuda de Lulis Zanón con acreedores privilegiados de 22 millones de pesos (alrededor de 7 millones de dólares). Los principales acreedores incluyen al Banco Mundial, que dio un préstamo de 20 millones de dólares a Luis Zanón para la construcción de la planta y a la compañía italiana SACMY, que produce maquinarias para la fabricación de cerámicos artísticos, y a quien se le deben 5 millones de dólares . Estos intereses estaban presionando al sistema judicial de Argentina para que rematara la planta y saldara las deudas.

Aunque anteriores leyes de expropiación han sido aprobadas localmente, ninguna ley de expropiación ha llegado a ser votada a nivel nacional, lo que significa que las cooperativas de trabajadores deben asumir la deuda dejada por la anterior firma comercial. Como compensación por este acuerdo, FASINPAT acordó vender materiales a la provincia al costo.

Los trabajadores de Zanón argumentaron que el gobierno no debería pagar las deudas de Luis Zanón, diciendo que los tribunales han probado que los acreedores participaron en la fraudulenta quiebra de la planta en 2001, porque los créditos fueron directamente al propietario Luis Zanón y no para inversiones en la fábrica.

"Si alguien debería pagar, sería Lulis Zanón, que está siendo acusado de evasión de impuestos", dijo Omar Villablanca de FASINPAT. La colectividad FASINPAT presentó un proyecto previo de expropiación, del cual se adoptó la actual ley aprobada, que hubiera cancelado la deuda a los acreedores. Más de 100.000 personas firmaron la petición para que esta ley fuera aprobada.

Raíces de Zanón

Sindicato de los trabajadores ceramistas de Neuquén.
Photo: Obreros de Zanon.

La gigantesca fábrica, que ocupa varias manzanas, fue construida en un aislado parque industrial sobre la ruta 7, carretera que lleva hasta la ciudad capital de Neuquén. La planta de cerámicos Zanón fue inaugurada en 1980, tres años antes de que la nación saliera de la pesadilla de la dictadura que gobernó al país con terror entre 1976 y 1983. Oficiales de la dictadura militar y diplomáticos italianos presidieron la ceremonia, que incluyó bendiciones de un Monseñor de la iglesia católica. Luis Zanón, o Luigi, agradeció al gobierno militar "por la atmósfera de seguridad y tranquilidad que las Fuerzas Armadas habían proporcionado desde que se hicieron cargo el 24 de marzo de 1976". Esa fatídica fecha de 1976 marcó el comienzo de una de las más sangrientas eras para Argentina, en la cual los militares aterrorizaron a la nación e hicieron desaparecer por la fuerza a 30.000 trabajadores, activistas y estudiantes.

Las condiciones dentro de Zanón anteriores a la ocupación de los trabajadores llevaron a 25-30 accidentes por mes y un deceso por año. En los años de producción de Zanón, 14 obreros murieron dentro de la fábrica. La gerencia anterior estableció reglas para dividir a los trabajadores e impedir la comunicación entre los ceramistas, como modo de controlar la organización sindical independiente de los intereses de la compañía. Muchos trabajadores cuentan cómo tenían que organizarse clandestinamente para ganar el control del sindicato.

Carlos Villamonte participó en los esfuerzos para sentar bases en el sindicato de obreros, organizándose secretamente a finales de los 90. "Era muy difícil recuperar la unión interna en la fábrica porque teníamos que hacerlo clandestinamente. La empresa tenía un sistema muy represivo. No nos dejaban acceder a otro sector, hablar con los compañeros o siquiera usar el baño libremente. Muchas veces teníamos que comunicarnos pasando notas bajo la mesa en la cafetería o caminando a través de cada sector fijando horas y lugares secretos para reunirnos. Encontramos maneras de evadir el control del patrón y del burocrático sindicato". Una de esas formas era formando un equipo de fútbol de ceramistas. Entre prácticas, partidos y torneos, los trabajadores pudieron crear una estrategia para ganar representación de base ante el sindicato.

Luego que el movimiento sindical de trabajadores comunes en la fábrica ganó el control del sindicato de ceramistas en 1998, la lucha culminó con un cierre por parte de los propietarios en 2001. Los trabajadores fueron despedidos y la fábrica cerró, debiendo el dinero de indemnizaciones por despido y millones en salarios impagos. Esto llevó a que se instalara un campamento de protesta de los trabajadores afuera de la planta. Mientras los trabajadores estaban acampados fuera de la planta, un tribunal decidió que los empleados podían proceder a vender el stock remanente. Luego que el stock se agotó, el 2 de marzo del 2002 la asamblea de trabajadores votó comenzar a producir sin patrón. Muchos en la planta creen que el hecho que el movimiento de trabajadores comunes ganara el control del sindicato catapultó a los trabajadores despedidos a ocupar la fábrica y a comenzar la producción después que la compañía cerró sus puertas.

Futuro de Autogestión

Autogestión obrera implica que una comunidad o grupo toma sus propias decisiones, especialmente aquéllas que se refieren al proceso de producción y planeamiento. Uno de los mayores desafíos de Zanón era poner a producir una enorme bestia de fábrica con una organización basada en la igualdad y la democracia sin gerentes profesionalmente entrenados, sistemas punitivos u organización jerárquica.

Los trabajadores de FASINPAT celebran la solución legal definitiva para la expropiación de la fábrica de cerámicos Zanón.
Photo: Obreros de Zanon.

La FASINPAT colectiva creció de 250 trabajadores a 470. Comenzaron produciendo 5.000 metros cuadrados de cerámicos por mes cuando recién ocuparon la fábrica en el 2001. Pronto, consiguieron doblar su producción a 14.000 metros cuadrados por mes. Para el 2008, FASINPAT produjo 400.000 metros cuadrados por mes, un record para el control obrero de la fábrica.

Aunque continúa teniendo la capacidad para producir a esos niveles, la demanda ha caído últimamente, llevando a la decisión de ajustar los niveles productivos. "En 2009, debido a la crisis, hemos disminuido la producción a 250.000 metros cuadrados por mes", explica Bermuda, quien participa en el planeamiento técnico de la planta.

Debido a la crisis y a la baja repentina en la industria de la construcción en la región, las ventas de cerámicos han caído en un 40%. A diferencia de sus contrapartes capitalistas, la empresa de trabajadores FASINPAT ha asumido la tarea de recortar costos, no personal. "Ahora tenemos el aspecto legal resuelto, ahora tenemos que resolver la producción y luchar por subsidios en la energía", dijo Omar Villablanca, joven trabajador de Zanón que fue votado recientemente como Secretario General del sindicato de ceramistas de la provincia. El visitó Buenos Aires poco después de su victoria, para brindar apoyo a trabajadores en huelga en la corporación de galletitas Terrabusi que están peleando contra despidos y recortes voluntarios en los pagos. "Las fábricas que cierran son en general el resultado de un manejo gerencial que no quiere invertir un peso de las ganancias para salvar empleos."

Un desafío mayor ahora para las fábricas manejadas por trabajadores será diseñar planes de producción para responder a mercados inciertos. El status legalizado de Zanón permitirá a los trabajadores enfocarse en la producción y en la implementación de tecnología. Pero no planean eliminar sus programas de capacitación para trabajadores. La asamblea de la fábrica, que es el cuerpo que toma decisiones en la planta, ha votado poner en marcha una escuela primaria y una escuela secundaria para trabajadores que no hayan podido completar sus estudios. Más de la mitad de los trabajadores de Zanón no tienen títulos de secundaria. "Estamos trabajando para capacitar a nuestros trabajadores. La escuela primaria y secundaria es un aspecto. El próximo paso sería preparar a unos pocos compañeros para ir a la universidad a seguir Ingeniería o lo que les gustaría estudiar".

En un artículo sobre Zanón en el 2004, el investigador sobre movimientos sociales en Latino América, Raúl Zibechi escribió: "Los trabajadores de la ex- Zanón esperan que el gobierno de Argentina se decida a reconocerles su status y los deje continuar funcionando bajo su propio control." Muchos expertos que investigaban el papel del gobierno y su persistente negativa a reconocer que las 200 empresas recuperadas en Argentina habían creado más de 10.000 puestos de trabajo, predijeron que una solución legal definitiva llevaría años, y así fue. Como escritora que ha seguido el desarrollo del auto manejo de Zanón por sus trabajadores, yo también compartí el descreimiento, la alegría y emoción ante la buena noticias.

Si durante nueve años de batallas legales e incertidumbre los trabajadores que manejan Zanón pudieron crear más de 200 puestos de trabajo, construir clínicas de salud y casas para familias necesitadas, donar cerámicos a cientos de centros culturales, bibliotecas y proyectos comunitarios, apoyar fondos para huelgas de trabajadores que luchan por mejores condiciones de trabajo, crear una red de movimientos sociales, diseñar una asamblea democráticas y sistema de coordinación dentro de la fábrica que reemplazó a la jerarquía, sin mencionar el hacer funcionar exitosamente una fábrica cuyo dueño anterior quería cerrarla para siempre, imaginen qué pueden hacer ahora.

En Zanón, los trabajadores constantemente usan el slogan: "Zanón es del pueblo".

Los trabajadores han hecho grandes esfuerzos para asegurarse que la comunidad se beneficie por el control de los trabajadores en la fábrica.

"Yo siento como que la ley es nuestra contribución a la clase obrera, que es nuestro grano de arena para que los trabajadores recuperen las esperanzas de que pueden cambiar las cosas", dijo Raúl Gody, un trabajador y resuelto activista de la fábrica. Mientras otras empresas recuperadas están luchando contra amenazas de desalojo y otros desafíos legales, ellos pueden ahora mirar a la colectiva FASINPAT como un faro de éxito. Y otros trabajadores que están enfrentando despidos se sentirán más inspirados para seguir el ejemplo de los trabajadores de Zanón para hacer funcionar sus propias fábricas y ponerlas al servicio de la gente.

Tomado de: http://www.adital.com.br/site/noticia.asp?boletim=1⟨=ES&cod=40947

Versión original: FASINPAT: A Factory that Belongs to the People
Traducción por: María Etchart

Para mayor información

FASINPAT: Una fábrica que pertenece a la gente

Otro mundo es posible: cerámicas Zanón
http://www.ircamericas.org/esp/3012
Consecuencias del "milagro chileno":
Las salmoneras y la privatización del mar:
http://www.ircamericas.org/esp/6361
El Otro Chile: Tras los sones de Víctor Jara
http://www.ircamericas.org/esp/6294

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